En la década de los 50 del siglo pasado un monstruo se instaló en los hogares a los ojos de los grandes estudios norteamericanos: La Televisión.
Si en la anterior década de los años 40 sólo el 19% de las producciones cinematográficas fueron rodadas en color, debido al costoso sistema de tres rollos de Technicolor, ahora gracias al fin del monopolio de este y la invención de la película a color de un solo rollo que abarataba todo el proceso, la producción pasó a casi el 50%. A pesar de esto, las familias seguían prefiriendo quedarse cómodamente en casa viendo en la diminuta pantalla programas y viejas películas en blanco y negro.


